Paso de Palio

paso-v-1Pese a que inicialmente el palio es un elemento litúrgico reservado al culto eucarístico, la piedad popular ha querido destinarlo de la misma forma al culto mariano, constituyéndose a lo largo de los siglos como la creación que hoy conocemos, el “paso de palio”.

paso-v-2A grandes rasgos, el paso de palio se compone de una serie de elementos que se organizan a modo de trono con el fin de procesionar a la sagrada imagen: la parihuela, mesa de madera sobre la que se sustenta todo el conjunto y que se reviste con los faldones (telas ricamente decoradas para ocultar a los costaleros, portadores del paso) y los respiraderos (elementos de tela o plata cincelada, calados, que permiten que circule el aire debajo de la mesa), los varales (en número total de 12, grandes varas en metal ricamente decorado) que sujetan el palio (baldaquino, compuesto por el techo y las bambalinas o caídas, generalmente de tela ricamente bordada). paso-v-4La sagrada imagen se erige sobre la peana, que la enfatiza y le da altura sobre todo el conjunto. Como elementos de luz, la Candelería, bajo la imagen, y los faroles de cola, que rematan el conjunto del paso de palio por la trasera aportando luz al manto.   Con el fin de completar la decoración del conjunto, se reparten por el paso una serie de ánforas, que son las que reciben la ornamentación floral.

Cabe señalar que el paso de palio, con las formas que conocemos en la actualidad, responde a la evolución de un modelo originalmente sevillano, cuyos orígenes se remontan al siglo XVII, desarrollándose con el paso del tiempo en varias subtipologías, dependiendo, básicamente, del corte y material de las bambalinas.

paso-v-5En el caso del paso de palio de la Virgen de la Soledad de Olivenza, su tipología responde a la del palio mixtilíneo, quizás la más extendida por ser considerada como la más vistosa, en base a la infinidad de variantes que se le pueden aportar. 

paso-v-6Su factura, dentro de lo habitual en el mundo de las cofradías, se ha ido gestando a través de los años, por lo costoso de su ejecución. En este sentido es habitual que, algunas cofradías que renuevan su patrimonio, para poder costearlo vendan algunos de sus elementos que ya no utilizan, siendo reutilizados, afortunadamente, por otras cofradías en una constante recuperación de elementos que, de no ser así, se hubieran perdido irremediablemente. El paso de la Soledad salió por primera vez con costaleros en 1989, con los respiraderos confeccionados en el taller del reputado orfebre sevillano Manuel de los Ríos. Ya a principios de los años 90, y completando el conjunto, se le añade el palio, en terciopelo negro, bordado en hilo de oro en el segundo lustro del presente siglo por el bordador pacense D. Juan Manuel Expósito, encargándose de la factura de los varales el mismo Manuel de los Ríos. Se le unen los faroles de cola, de metal plateado, comprados, de segunda mano a una hermandad de la provincia de Sevilla. Entre 2002-2003 se adquiere, en el taller de Gonzalo Angulo en Lucena (Córdoba), la Candelería, con un total de 48 piezas en metal plateado y cincelado. Hace cinco años se adquirió, en el taller antes mencionado, una nueva peana para la Virgen de la Soledad, en metal plateado con aplicaciones doradas.

paso-v-7paso-v-8Iconográficamente, todos los elementos figurativos repartidos por el paso de palio aluden de una forma u otra al misterio mariológico que acoge. En primer lugar, el color negro del terciopelo tiene el sentido del luto occidental, en referencia a la Soledad de María. En la gloria del techo (medallón que centra la composición decorativa), se representa una paloma, símbolo del Espíritu Santo, ligado a la Concepción Inmaculada de María. En medallones dorados repartidos por las diferentes cartelas de los respiraderos, las representaciones de las Letanías Lauretanas: Pozo de Sabiduría, Estrella de la Mañana, Rosa Mística… En las bases de los varales, y como sustento del palio que cobija a la imagen de la Virgen, se reparten las diferentes figuras de los apóstoles y santos.

En definitiva, el paso de la Virgen de la Soledad de Olivenza constituye un conjunto procesional muy completo e interesante, aún en proceso de ejecución, y en el que se pude seguir una paulatina y acertada evolución de un conjunto procesional que sin duda se ha convertido en uno de los indispensables para entender la Semana Santa oliventina.

 

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